Por: Irene Serna

Hoy es un día triste para las mujeres de todo el planeta. No porque Donald Trump haya ganado las elecciones en Estados Unidos, no porque lo haya hecho frente a una mujer que podía haber convertido en la primera en llegar a la Casa Blanca como presidenta.  Si no porque un misógino que se ha dedicado a insultar, despreciar a las mujeres personal y públicamente va a liderar un país. Y lo hace con la frente alta, porque no solo ha llegado ese discurso durante su vida, también lo ha mantenido y explotado durante toda su campaña.

 

Este 9 de noviembre es un paso de involución social para Estados Unidos, y lo es gracias a todos y todas los que le votaron. Es democracia, y aunque resulte hiriente, estos son resultados: tristes y demoledores desde la perspectiva de género. Un día una frase de la primera vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, me dio fuerzas, energías y esperanzas “cuando una mujer da un paso, todas avanzamos”. Hoy me retumban aquellas palabras y el trumpazo de las urnas gringas me ahoga en una pesadilla real que solo acaba de comenzar.